DE LAS MANOS
Sentado. La escritura en juego. Abismo particular.
Recuerdo, casi como una actualización de máquina tragaperras, la medida de tu abdomen. En esa sensación de perder el tren por un minuto, el que tarda la expendedora de billetes en escupir el tuyo con la insignificancia en que te mordías la uñas. Volver a intentar, seguir empezando.
Recuerdo, casi como una actualización de máquina tragaperras, la medida de tu abdomen. En esa sensación de perder el tren por un minuto, el que tarda la expendedora de billetes en escupir el tuyo con la insignificancia en que te mordías la uñas. Volver a intentar, seguir empezando.
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